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La importancia del cuidar

La necesidad de fomentar la autonomía personal del dependiente lleva a tomar conciencia del papel que desempeña el cuidador, que realiza su labor dentro de unos planes individualizados.

La publicación del Libro Blanco de la Dependencia en 2005 puso en evidencia la necesidad de desarrollar nuevas políticas sociales para garantizar una adecuada atención de la problemática de las personas dependientes. Como respuesta a la misma, se aprobó un año después la Ley 39/2006, de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia.
Con la aplicación de dicha ley, y la consiguiente puesta en funcionamiento del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), surge la necesidad de formar nuevos profesionales y de dotarlos de las herramientas necesarias para que puedan proporcionar una atención de calidad a los usuarios de los diferentes recursos existentes.
Entre dichos recursos se encuentran las instituciones de atención a estas personas. La proporción de cuidados de calidad que ofrecen supone un importante trabajo por parte de un grupo de profesionales del sector, entre los que se encuentra el nuevo perfil del profesional de atención sociosanitaria, pieza clave y herramienta de apoyo en las intervenciones que han de llevarse a cabo para la promoción de la autonomía de los usuarios de estas instituciones.

 

Participante activo y principal protagonista

El profesional de atención sociosanitaria participa activamente en la puesta en marcha de las diferentes intervenciones que se desarrollarán en la institución de atención a la persona dependiente, siguiendo las pautas del personal técnico. Entre sus funciones estarán:

*  Preparación y apoyo a los diversos profesionales en las intervenciones durante la acogida e ingreso de nuevos usuarios, momento clave de la vida institucional en que el profesional de atención sociosanitaria brindará apoyo personal al residente.

*  Apoyo en la realización de las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD) y otras actividades de atención directa encaminadas al fomento de la autonomía personal. Entre otras, están las actividades de alimentación, vestido e higiene, la movilidad o la participación en actividades institucionales y fuera de la institución.

*  Comprobación periódica del estado de los materiales y útiles necesarios para la realización de su trabajo, elaborando inventarios, listados de existencias y pedidos de material para garantizar con la suficiente anticipación las necesidades de reposiciones y compras.

*  Atención especial a las condiciones de seguridad y accesibilidad de los espacios que utilizarán los usuarios para garantizar su participación activa y evitar posibles accidentes.

*  Colaboración en la aplicación del plan de cuidados individualizado diseñado por el equipo interdisciplinar de manera individual para cada uno de los usuarios. El profesional de atención sociosanitaria llevará a cabo las intervenciones que le hayan sido asignadas por dicho equipo, de manera que se garantice la calidad de los servicios prestados y la satisfacción de las personas atendidas.

*  Fomento de la participación de los usuarios en las actividades, tanto terapéuticas como de ocio y tiempo libre, que se lleven a cabo en la institución, motivando a los residentes y acompañándoles en la realización de las mismas.

*  Observación continuada de las necesidades de los pacientes, así como de sus gustos y preferencias, y de posibles incidencias o alteraciones en sus conductas o comportamientos, para poder de este modo informar de manera correcta y puntual al equipo interdisciplinar y lograr, con ello, una atención integral, individualizada y de calidad para cada uno de los residentes de la institución.

Fuente: news3edad.com

 
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